Visión de género | Esenciales para la vida

Visión de género

Visión de género

¿Sabías que… al analizar las causas de la desigualdad en salud desde una perspectiva de género, se equiparan factores de tipo biológico con otros contextuales como los hábitos de consumo, el empleo y los recursos de atención sanitaria? En el marco de la campaña #Visualizarte, tratamos de desentrañar los aspectos que determinan esa inequidad sistémica en todo el mundo y, sobre todo, su fuerte interrelación.

Como en una receta, cuatro son los ingredientes que condicionan la salud de las comunidades: biológicos (edad, sexo y genética), ambientales (vivienda, empleo y condiciones socioeconómicas), estilo de vida (hábitos alimenticios y de consumo, y actividad física) y organización de la atención en salud (cantidad, calidad y relaciones entre personas y recursos). Pero, lo innovador de esta perspectiva de género propuesta en 1996 por Marc Lalonde, es que pone el acento en las conexiones dinámicas entre estos determinantes, lo que nos lleva a la conclusión de que cualquier problema de salud surge de su combinación en diversa medida.

Atención sanitaria en Haití, de la mano de la contraparte local CEFODEC, con la que trabaja Farmamundi..

Con este esquema en mente, ¿qué causas principales dan lugar a la mayor parte de las inequidades de género en el ámbito de la salud? Según la Organización Mundial de la Salud, pueden agruparse en cinco ejes. El primero de ellos tendría que ver con el propio acceso a los servicios de salud, para el cual existen desigualdades directamente asociadas a cuestiones de género; otras vinculadas a los recursos económicos insuficientes, por parte de las mujeres o de los estados, para que estas reciban atención sanitaria; y diferencias socioeconómicas en el marco de familias o comunidades, donde también incide la discriminación de género.

Los aspectos relacionados con la sexualidad (salud materno-infantil, violencia sexual e infecciones de transmisión sexual) constituyen el segundo eje de causas, que a su vez debería ser línea de acción principal de las políticas sanitarias públicas. Baste con recordar, en este sentido, que la salud durante la etapa reproductiva es tan importante para las mujeres en ese ciclo vital como para la siguiente generación.

Otro de los ejes agrupa las enfermedades comunes, que son una de las principales causas de muerte e incapacidad para muchas mujeres en todo el mundo: desde traumatismos a  trastornos mentales, pasando por enfermedades crónicas, agravadas por la carencia de un tratamiento adecuado en las primeras etapas de su aparición.

Justamente en las primeras etapas de la vida, la infancia, se centra el cuarto eje señalado por la OMS, y es que las carencias sanitarias en el nacimiento y la niñez impiden que muchas mujeres puedan desarrollar una salud adecuada. Del mismo modo ocurre con los hábitos insalubres de vida, que en muchos casos desembocarán en graves enfermedades.

Por último, hay un eje referido a la discriminación social soportada por las mujeres, especialmente en sistemas de salud con carencias, que a menudo les afectan antes y de forma central. Paradójicamente, se depende de ellas como prestadoras de atención sanitaria, pero muy rara vez ocupan puestos de responsabilidad dentro de las agencias de salud de esos países.

En definitiva, las políticas de salud perpetúan los estereotipos sexistas y hacen caso omiso de condicionantes sufridos por las mujeres como las diferencias socioeconómicas y o su falta de autonomía, incluso a la hora de decidir sobre su propia salud. Este análisis desde un enfoque de género busca explicar el hecho de que, pese a los leves avances en otras áreas, la mujer no se halle hoy día en igualdad de condiciones respecto al hombre en el acceso a la salud. La más vital de las áreas.

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