FACTORES INFLUYENTES EN EL PRECIO

Diversos factores influyen en el precio de un medicamento, como los impuestos o los márgenes de beneficios en la distribución y dispensación. Pero el factor fundamental que determina cuánto va a costar un medicamento es el precio establecido por la industria. Éste es muchísimo más alto para los medicamentos que están protegidos por patente. El descubrimiento farmacéutico debe cumplir tres requisitos para poder ser patentado:

a

Novedad
(no conocido)

b

Innovación
(un invento, no algo natural)

c

Aplicación industrial

Una patente es un privilegio concedido por un Estado a una empresa para la explotación industrial y comercial en monopolio de una invención que permite al titular poner un precio más alto de lo que le permitiría un mercado competitivo. El periodo de vigencia de una patente es de 20 años y afecta directamente el precio de los productos.

Los derechos de patentes están regulados por la Organización Mundial del Comercio (OMC), una institución internacional creada el año 1995, que se ocupa de las normas que rigen el comercio a nivel mundial. Para cualquier país es importante ser miembro de la OMC, pues aquellos que no lo son, no pueden vender libremente sus productos en el mercado internacional.

Pertenecer a la OMC implica como contrapartida respetar todas sus normas, algo especialmente importante si consideramos que se trata uno de los pocos organismos internacionales con capacidad efectiva para imponer sanciones por incumplimiento. Es decir, para poder vender plátanos o café (productos que son fuente de ingresos importantes para muchos países empobrecidos o en vías de desarrollo) hay que por ejemplo, como contrapartida, respetar normas sobre patentes farmacéuticas, para las que no están preparados estos países. Entre las normas y acuerdos de obligado cumplimiento regulados por la OMC se encuentra el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC o TRIPS en inglés), que regula los derechos de propiedad intelectual a nivel mundial, entre otros, las patentes de medicamentos.

Las patentes permiten al titular poner un precio al producto superior al que le permitiría un mercado competitivo. Se supone que recompensan auténticas innovaciones (gastos incurridos en la investigación), pero la debilidad de las normas respecto a la patentabilidad y los fallos de los procedimientos permiten obtener protección para innumerables desarrollos de poca importancia, que se utilizan para restringir la competencia y retrasar la introducción de medicamentos genéricos. Sin competencia en el mercado, la empresa puede vender a precios elevados, dificultando o impidiendo el acceso a medicamentos.

La introducción al mercado de medicamentos genéricos disminuye el coste del tratamiento y favorece el acceso al mismo. En ocasiones, impedir su producción y utilización puede considerarse como una vulneración del derecho a la salud y a la vida.

Para mejorar el acceso de los medicamentos de las poblaciones más vulnerables, los países deben diseñar y aplicar leyes para prevenir el abuso de las patentes. El 14 de noviembre de 2001, bajo la presión de los países en vías de desarrollo y de diferentes ONGD, la OMC adoptó la Declaración de DOHA. En ella se establece que los ADPIC no deben impedir a los estados miembros de la OMC adoptar medidas para proteger la salud pública y promover el acceso a los medicamentos. Para ello pueden usar, en caso de emergencia nacional, las salvaguardas o flexibilidades establecidas en los ADPIC, entre las que destacan las licencias obligatorias y las importaciones paralelas, que permiten a un país, en circunstancias de interés general o deterioro de la salud pública, otorgar una licencia de fabricación o la importación de un medicamento a un precio mucho más económico que el fijado por la patente. La aplicación de estas flexibilidades se ha visto afectada a lo largo de los años por las presiones de la industria farmacéutica.