Es necesario que el paciente reciba tratamiento para el SIDA cuando su sistema inmune aún está fuerte | Esenciales para la vida

Es necesario que el paciente reciba tratamiento para el SIDA cuando su sistema inmune aún está fuerte

Es necesario que el paciente reciba tratamiento para el SIDA cuando su sistema inmune aún está fuerte

Farmamundi valora las nuevas recomendaciones de la OMS para el tratamiento del VIH que suponen un avance en la lucha contra la pandemia

SIDA FOTOEste año la Organización Mundial de la Salud ha dado a conocer las nuevas directrices para combatir el SIDA. La recomendación más significativa aboga por el inicio del tratamiento en una fase más temprana de la enfermedad que podría evitar 12 millones de muertes y 19 millones de nuevas infecciones hasta el año 2025. Además, Farmamundi insta a los organismos internacionales y Gobiernos a que no se baje la guardia respecto a esta enfermedad, puesto que la disminución en la calidad asistencial, seguimiento y  sobre todo prevención, haría peligrar el control de la enfermedad.

El VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana)  es un retrovirus que afecta a las células del sistema inmune provocando su deterioro progresivo. El sistema inmunitario afectado deja de cumplir su función de lucha contra las infecciones que causan enfermedades y la persona al que quedar sin protección puede desarrollar infecciones oportunistas que podrán causar su muerte. Es por esto una de las enfermedades más letales que existen hoy día afectando a todas las clases sociales y zonas geográficas. Aunque es más frecuente en los países en vías de desarrollo. Se estima que el 70% de los infectados de VIH están en África Subsahariana.

El virus se transmite por vía sexual o sanguínea. Una vez en nuestro organismo, se encuentra de forma latente (puede estar así de por vida) o activa. Si está en la forma activa afectará a un grupo de células denominadas linfocitos.  El valor de un individuo sano varía entre 600 y 1500 linfocitos/ml en sangre. En individuos infectados que desarrollen la enfermedad este valor irá disminuyendo. Se considera que  el paciente ha desarrollado el Síndrome de la Inmunodeficiencia Humana (SIDA) si presenta un valor inferior a 200 linfocitos/ml. Precisamente sobre estos valores y su tratamiento versa una de las recomendaciones más importantes de la OMS.  Si antes se sugería iniciar tratamiento cuando los linfocitos estuvieran por los 350/ml, actualmente se insta a ofrecer medicación cuando se esté por debajo de 500/ml. Así, el sistema inmunológico está mucho más fuerte que antes y es más fácil controlar el virus.

Hoy en día existen alrededor de 30 medicamentos empleados para tratar la infección. Comúnmente se denominan “antirretrovirales”. Como pauta general se combinan tres medicamentos para el tratamiento, aunque puede variar dependiendo de la edad y/o condición del paciente. Desde 2002 la OMS incluyó 12  antirretrovirales en la lista de medicamentos esenciales para poder así mejorar la accesibilidad al tratamiento. Actualmente, casi 10 millones de personas tienen acceso los medicamentos; una cifra esperanzadora pero aún queda mucho por hacer si tenemos en cuenta que alrededor de 34 millones de personas son portadoras del virus.

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos en el acceso a los medicamentos antirretrovirales está en las actuales reglas comerciales, que protegen mediante patente durante 20 años a los nuevos medicamentos para que el inventor pueda así recuperar la inversión. En muchos casos las políticas de patentes impiden que se desarrollen  medicamentos antirretrovirales genéricos asequibles y poder así tener tratamientos para gran parte de la población que los necesita.

Aunque las normativas de la OMS no son de obligado cumplimiento y pretendan avanzar en la lucha contra la enfermedad, existen también organismos reconocidos, tanto del ámbito social como científico, que discrepan del enfoque de la OMS. Una de las principales críticas es que no se profundiza en los desafíos individuales de la adherencia al tratamiento por periodos más largos, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, en los que el cumplimiento terapéutico es muy complejo. Además, las directrices no señalan los desafíos que tienen las personas de acceder a las pruebas de VIH y a los servicios de salud en los países en vías de desarrollo. Otro aspecto a destacar es que las recomendaciones no hacen mención a la importancia de revisar los diferentes mecanismos de compra de los países, ya que existe una inmensa diferencia de precios  entre unos y otros. Este último punto, es en muchos casos un factor limitante para el acceso al tratamiento.

En Farmamundi nos preocupa que la situación de crisis económica global haga que los países del Norte tomen decisiones equivocadas y se baje la guardia respecto a esta enfermedad. La disminución en la calidad asistencial,  seguimiento y  sobre todo prevención, haría peligrar el control de la enfermedad.  Un ejemplo es el Real Decreto 16/2012, que  impide que personas migrantes en situación irregular en España y con VIH sigan recibiendo los medicamentos que necesitan. Además, denunciamos que el Gobierno Español continúe sin aportar dinero al Fondo Mundial de lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria.

Guillermo López
Farmacéutico y Técnico del
Área Logística Humanitaria de Farmamundi
alh@farmamundi.org
www.farmamundi.org

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