El día de la infamia (4 de abril 2016) | Esenciales para la vida

El día de la infamia (4 de abril 2016)

El día de la infamia (4 de abril 2016)

Publicado en gallego en la edición impresa y digital de La Voz de Galicia

Subotica

La ciudad de Subotica está situada en el extremo norte de Serbia a solo diez kilómetros de la frontera con Hungría

El siete de diciembre de 1941, la Armada Imperial de Japón atacó por sorpresa la base aeronaval de Pearl Harbor, sede de la Flota estadounidense del Pacífico, lo que provocó la entrada de EEUU en la 2ª Guerra Mundial; el presidente de ese país, Franklin D. Roosevelt dirigió a la nación un histórico discurso rechazando el ataque, y calificando a aquel 7 de diciembre como el Día de la Infamia.

El pasado 18 de marzo, los líderes de la Unión Europea, entre ellos Mariano Rajoy, refrendaron un acuerdo con Turquía que contempla la expulsión a este país de todos los migrantes que lleguen de forma irregular a las islas griegas del Mar Egeo a partir del 20 de marzo. La expulsión comenzará el 4 de abril, al que cabe calificar como nuevo Día de la Infamia.

El documento, apenas tres páginas, ratifica el memorándum del pasado 7 de marzo, que ya causara escándalo, añadiendo algunos detalles: los 6.000 M de euros que la rica Europa regala a Turquía para que haga de guardia de fronteras, lo que nos recuerda, pasada la Semana Santa, a las 30 monedas que recibió Judas por su traición; incluye también componendas diplomáticas curiosas: por cada refugiado deportado a Turquía, Europa acogerá a otro migrante cobijado en territorio turco; algo que es difícil no calificar de cambalache.

El tratado, en la opinión de expertos y organizaciones especializadas como ACNUR (Alto Comisionado de la ONU para los refugiados) o Amnistía Internacional, conculca el Estatuto del Refugiado de 1951 y  la Carta de Derechos Humanos  de la ONU, conquistas en la que la vieja Europa había sido un pilar fundamental. El gobierno español en funciones tuvo la ocurrencia de presumir de que gracias a sus esfuerzos se incluyeron en el documento precisiones humanitarias, una osadía, dado que las expulsiones se realizan a Turquía, país al que a duras penas se puede calificar de país seguro, como exige el Estatuto del Refugiado; al contrario, visto el trato que aplica a los kurdos y otras minorías étnicas, el cierre de medios como el diario Zaman -el de mayor tirada de Turquía- y la connivencia criminal con determinadas actuaciones del Daesh.

Nuestro gobierno actúa frente a esta crisis con lágrimas de cocodrilo; ni siquiera los ministros que acudieron, piadosos, a las procesiones de Semana Santa (Justicia, Fomento, Interior…) tuvieron la más mínima palabra de cariño a las penalidades de los refugiados; en medio de la indolencia y de las no-negociaciones post-electorales, rechazaron los ofrecimientos de ayuntamientos (Madrid, Barcelona…), CCAA y ONG para integrar refugiados; la medida de su aflicción puede dárnosla la cifra de acogidos, sólo 18, de ellos 17 eritreos y 1 sirio; por cierto que este último es Osama Abdul Mohsen, aquel que fue zancadilleado -instante grabado por las cámaras de TV- por una miserable periodista húngara; pues bien, Rajoy desde septiembre hasta hoy ni siquiera accedió a que este humillado sirio pudiese reunir a su familia. ¿Dónde la caridad cristiana?

Compárese con Canadá, que ni siquiera es un país europeo, que finalizó ya -por medio de una operación aérea de gran envergadura- la acogida de 25.000 personas.

Por lo demás, puede estar tranquilo Rajoy con la anunciada querella criminal de IU por incumplir gravemente las obligaciones humanitarias; sabemos ya que el Tribunal Supremo -o el Constitucional si hiciese falta- se lavará las manos como Pilatos, rechazando la querella, sin entrar en el fondo del asunto, aduciendo cualquier defecto de forma, tabla de salvación habitual.

Eso sí, no evitará que las personas de bien califiquemos a este 4 de abril como nuevo Día de la Infamia.

Xosé María Torres
Farmacéutico y vocal de Farmamundi

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